Los tratamientos láser oculares son procedimientos que utilizan la energía lumínica concentrada de un láser para tratar diversas afecciones y mejorar la visión. Hay diferentes tipos de láseres que se utilizan en oftalmología, cada uno con longitudes de onda y propiedades específicas que los hacen adecuados para distintos propósitos.
Son procedimientos que utilizan un rayo de luz altamente preciso (láser) para tratar diferentes problemas oculares de forma rápida, segura y mínimamente invasiva.
Se realizan en consulta o en quirófano, según el caso, y permiten mejorar o preservar la visión.
En la clínica, el láser se puede usar para tratar diferentes condiciones como:
El procedimiento varía según la condición a tratar, pero en general:
No. Gracias a las gotas anestésicas, los tratamientos láser suelen ser indoloros o con molestias mínimas.
Algunos pacientes pueden sentir una ligera presión o ver destellos de luz durante la aplicación.
Depende del tipo de láser y de la patología tratada. En general, los efectos secundarios son leves y temporales, como visión borrosa, irritación o sensibilidad a la luz por unas horas o días.
El oftalmólogo indicará si se deben usar colirios o evitar ciertas actividades (como frotarse los ojos o hacer esfuerzos físicos) durante unos días. La recuperación suele ser rápida.
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